Capítulo 83. Horas tortuosas
ANNA
Tres días completos. Setenta y dos horas interminables. Tres días enteros se habían sentido como una auténtica eternidad en este infierno terrenal. El paso del tiempo se había transformado para mí en una tortura silenciosa y perversa, donde cada minuto que marcaba el reloj se convertía en un peso muerto y asfixiante sobre mis debilitados hombros. Bratt no había vuelto a aparecer por el lugar desde que me arrojó aquí dentro, y el silencio sepulcral de esta celda improvisada se consolidaba,