Mundo de ficçãoIniciar sessãoANNA
El frío de la calle londinense se coló conmigo dentro del apartamento, pero era un frío diferente, más punzante que el que sentía en mis mejillas. No era la brisa helada lo que me calaba hasta los huesos, sino la certeza de una soledad que se había vuelto una carga imposible de soportar. Cerré la puerta detrás de mí con un clic apenas audible, y el silencio que me envolvió no me pareció prot







