Capítulo 54. Moviendo los hilos.
RANDALL
El aire fresco de Londres me golpeó con una fuerza casi purificadora al salir de la mole de hormigón que es la Tate Modern. Fue un contraste bienvenido frente a la sofocante mezcla de arte abstracto y secretos familiares que acababa de dejar atrás en la galería. El murmullo constante de la ciudad, el chirrido de los neumáticos sobre el pavimento húmedo y el paso apresurado de los transeúntes formaban un telón de fondo familiar, ordenado y, sobre todo, predecible. Siempre he preferido la