Mundo de ficçãoIniciar sessãoBRUCE
El primer resplandor del amanecer neoyorquino, un gris pálido y sucio que se filtraba con dificultad entre los rascacielos distantes, no trajo la calma que uno esperaría con la llegada del día. Al contrario, la luz cruda acentuó la decadencia del páramo industrial y la violencia silenciosa de la escena que teníamos ante nosotros. Los hombres de Reynolds llegaron puntuales: figuras silenciosas, vestidas de oscuro y movi&eacut







