36. La realidad golpea con fuerza.
Pero, ¿por cuánto tiempo? Sé que Vicente no descansará. Su red es extensa, y aunque he desaparecido, no puedo subestimarlo. No es un hombre que acepte perder fácilmente. Y peor aún, no es alguien que permita que una mujer lo haga quedar en ridículo, mucho menos frente a sus socios y enemigos.
La paranoia comienza a colarse en mi mente. ¿Y si ya ha mandado a alguien tras de mí? ¿Y si esta casa, este refugio, no es tan seguro como parece? Reviso cada puerta y ventana, asegurándome de que todo est