138. La reina sin rey...
Llego a su villa esa misma noche. El lugar está rodeado de una belleza imponente, pero en su corazón late un peligro constante. Las luces, los guardias, el lujo desmedido... todo habla del poder de Vicente, pero también de su aislamiento. Es un rey en su castillo, y yo, al parecer, soy su reina... aunque aún no lo sepa.
Me recibe con una sonrisa que no llega a sus ojos.
—Valeria, qué bella estás esta noche. —Su voz es suave, peligrosa.
—Gracias, Vicente. —Sonrío con la misma falsedad—. Sabía qu