126. Y no planeo caer.
Un mes después...
El eco de los disparos todavía resuena en mi mente de vez en cuando, como una melodía que no termina de desvanecerse. Sergei y Dmitri ya no son más que fantasmas en la historia que he escrito a mi medida. Y como siempre, los fantasmas no pueden hacer nada más que rondar, atrapados en un pasado que ya no me importa.
Ahora todo es mío. El poder, el control, el respeto. O al menos, eso es lo que parece desde afuera. El dinero fluye a raudales, las conexiones se expanden y la nuev