125. Tenemos que hablar de Dmitri.
Esa noche, con Dmitri…
Dmitri ha sido más cauto últimamente. Sabe que Sergei está comenzando a sospechar algo, pero no sabe qué tan cerca está de caer. Nos encontramos en otro lugar discreto, esta vez en la habitación de un hotel que nadie relacionaría conmigo. Dmitri es todo lo contrario de Sergei: calculador, pero mucho menos impulsivo. Me escucha con atención y deja que yo tome la iniciativa. Al menos por ahora.
—¿Has decidido ya? —me pregunta mientras sirve dos copas de whisky y me ofrece u