122. El tablero se ha movido otra vez.
Más tarde esa noche…
Estoy en el balcón, buscando un respiro del aire cargado de intrigas del interior, cuando siento su presencia detrás de mí. El hombre de las sombras.
—Interesante que no te quedaras dentro con los demás —dice, su voz suave pero firme, con un acento apenas perceptible.
—Nunca he sido fan de las multitudes —respondo sin girarme. Quiero ver qué más dirá. Qué tan valiente es.
—Lo que no puedo entender —continúa— es cómo alguien como tú sigue aquí, jugando este juego, cuando cla