113. Vicente, tenemos un problema.
Horas más tarde, la fiesta sigue, aunque el ambiente ha cambiado. Dmitri ya no está, su cuerpo fue retirado como si no fuera más que basura. Nadie pregunta, nadie comenta. En el mundo de Vicente, la muerte es solo una parte del negocio. Y yo, ahora, soy su mayor trofeo.
Mientras camino por la sala, los ojos de todos se posan en mí, pero nadie se atreve a acercarse. Saben que soy intocable, pero no por las razones que antes creían. Ahora, soy propiedad de Vicente más que nunca, y todos lo ven. S