Mundo de ficçãoIniciar sessãoAndré cerró el libro de golpe y le vio asombrado.
— ¿Dónde has escuchado eso, pequeño?
— Es lo que yo creo. —sonrió amplio, desviando unos segundos la mirada a Matías, quien se sonrojó ligeramente.
Los mayores cruzaron miradas sonriendo de forma cómplice sin que Aymé entendiera todo ese silencio y el juego de las miradas misteriosas en el que ella no tenía lugar.
El rubio







