Mundo ficciónIniciar sesiónNo tuvieron que pedirle permiso a René para que aquellos dos extraños entraran. Parecían buenos chicos a pesar del extravagante estilo que ahora ostentaba Andrew con su cabello teñido de rojo en las puntas.
Ambos caminaron detrás de los pequeños, sonriendo al verlos entrelazar sus manos de manera adorable, como si temieran perderse en el corto trayecto de regreso al estudio.
— Creí que habían llegado por ustedes &mdas







