Mundo ficciónIniciar sesión— Tú, chiquillo molesto, no te atreverías a matarme ni aunque tu vida dependiera de ello —se acercó con paso lento, haciendo crujir las pocas ramas secas a sus pies—. No podrías matarme, porque no eres más que un débil humano ahora.
Su sonrisa se amplió despacio al ver el nacimiento de ese toque rojizo en sus pupilas. Ese toque rojo carmesí que tanto le gustaba ver en él, porque era señal de que seg







