Mundo ficciónIniciar sesiónHabía seguido los consejos de Aymé: un peluche que acababa de comprar con sus ahorros en una tienda a unas calles de casa era toda la compañía que tenía ahora, esperando impaciente el regreso de Vlad.
Las horas pasaban y él aún no regresaba del médico, lo que le daba tiempo para pensar en la manera de decirle las cosas de una manera en que pudiera entenderlas.
Veía el reloj y después el peluche; regresaba la m







