No me gustaba el rumbo que estaba tomando su conversación. Mi hermanastro me observaba de una manera muy distinta a lo habitual.
—Andy, ¿estás borracho? ¿Te estás escuchando lo que me estás reclamando? —cuestioné.
—No estoy borracho. Me desaparecí toda la tarde para que nuestros padres no estuvieran al pendiente de nosotros. —confesó, y claro que eso era bueno, tenía lógica el muy cabrón.
—Me voy, no es saludable que estemos a solas.
—¿Por qué no? —cuestionó acercándose aún más, acarició mi ros