Todo fue muy bonito, mi primera vez me encantó, él fue muy generoso. A pesar de que en el principio fue un poco difícil que su miembro entrara por completo, finalmente mi zona se relajó, lo recibió, haciendo que ya no sintiera dolor como al inicio.
Un par de horas después me fue a dejar a mi cabaña, no podía quedarme a pasar la noche allí porque nuestros padres nos podían ver. Juro que en ese momento yo caminaba como pingüino, ese hombre me había dejado adolorida pero demasiado satisfecha.
ACTU