Muy pronto iniciamos el recorrido por la carretera. Andy y su amante platican amenamente mientras que yo voy en el asiento de atrás junto a mi hijo que, desde que subió al auto, optó por dormir. Ver a mi marido siendo feliz con una amante, me convencí de que debía divórciame para que él sea feliz. Al menos uno estará con la mujer que ama, mientras la otra se quedará con la mejor parte de lo que fue aquella relación: mi hijo.
Cuatro años atrás
—Raquel, tu hermano ha venido a visitarnos desde lej