Aprovechando que mi marido está un poco flexible, decidí hacerle una petición, rogando al cielo para que él acepte.
—Andy, quiero que el bebé me diga, mamá. Si tú no quieres que te llame, papá, lo entenderé, pero yo sí anhelo que me llame por lo que soy. Le diré a tu aman… digo, a Brenda, que le dijimos al pequeño que soy su madre para que se sintiera tranquilo al convivir con sus hermanos mayores. —rogué.
—Raquel…
—Si no lo aceptas —interrumpí, antes de escuchar su respuesta que seguramente se