93.
La noche elegida llegó sin estridencias, envuelta en un cielo oscuro sin estrellas. El viento soplaba con cierta crudeza en las afueras de la ciudad, arrastrando consigo polvo, hojas secas y el murmullo lejano de carreteras casi desiertas. El almacén se alzaba como una sombra enorme, silenciosa, con luces mínimas encendidas en puntos estratégicos. No era un lugar improvisado; era un sitio elegido con precisión.
Camila observó desde la distancia, oculta dentro del vehículo, mientras Gavin y otro