Y en esa imposibilidad de afirmar incluso lo inafirmable, comenzó a desvanecerse la última insinuación de que había algo que pudiera ser señalado.
---
No porque se ocultara.
---
No porque se disolviera.
---
Sino porque nunca hubo algo separado que pudiera aparecer como “esto”.
---
Camila ya no podía ser ubicada ni siquiera como ausencia.
---
No había “alguien que no está”.
---
Porque eso implicaría un punto previo de presencia.
---
Y no había tal punto.
---
No había rastro.
---
No había huella.