Durante todo el camino, Eve mantuvo el rostro oculto, como si estuviera aterrorizada.
Nadie sabía lo que esos hombres le habían hecho realmente, pero Eve parecía completamente destrozada, como alguien que se hunde en la depresión.
Angie quería gritarle a Dafe, culparlo, pero el miedo la frenaba. No quería ser el próximo blanco de su impredecible furia.
"Sal y llévala adentro. No te demores mucho, tenemos que volver al apartamento", ordenó Dafe fríamente.
Sin responder, Angie salió y condujo sua