93. Sombras del Pasado
Esa mañana, una fina niebla cubría la ciudad. Dentro de la casa, Zoe, que ya había empezado a gatear, jugaba con una pelota pequeña mientras reía alegremente. El sonido de la risa de la niña resonaba entre las paredes de la casa silenciosa, como intentando revivir un ambiente que hacía tiempo había perdido su calidez.
Desde el sofá de la sala de estar, Laura la observaba mientras sostenía una taza de té que ya se había enfriado. Sus ojos estaban vacíos, su mente inquieta desde la noche anterior