Días después
Observo mi computador y sin poder pasar del primer párrafo del reporte que en teoría debería de estar corrigiendo, lanzo un gruñido y paso mis manos por mi cabeza demasiado frustrado por lo que sucedió con Giselle.
—¿Me estás escuchando?
—No, lo siento, ¿qué me decías Kalet?
—¿Qué te pasa? Desde hace algunos días te veo extraño.
—Nada —respondo con brusquedad.
—¿Nada? ¿Te das cuenta de que cada día estás más amargado?
—No me pasa nada, Kalet y deja de molestar. En verdad que eres o