La desesperación se transformó en rabia.
Alexander no podía quedarse quieto. No podía aceptar la derrota. El vacío que dejó Olivia era demasiado grande, demasiado silencioso. Tenía que llenarlo con algo. Con ruido. Con movimiento. Con una victoria, cualquier victoria.
La junta se acercaba. Quedaban dos semanas. Charles acechaba. Los accionistas murmuraban. Tenía que demostrar algo. Fortaleza. Visión. Control.
El control era lo que más había perdido.
Entró a la oficina al amanecer del cuarto día