Mundo ficciónIniciar sesión—¡Me encanta tu barba! —lo besé de nuevo—. ¡Tus ojos y tus labios! —lo besé otra vez.
—Y... —me interrumpí porque Yegor me descubrió el pecho y succionó mi pezón, demasiado sensible.—Sigue, flor... —Yegor se apartó de mis pechos y empezó a levantar el dobladillo de mi vestido.—Y a mí... ¡me encantan tus tatuajes! —le susurré al o&






