Mundo ficciónIniciar sesiónLilka y yo nos pusimos a charlar tanto que tuve que ponerme el vestido que había comprado para mí.
Solo me dio tiempo a llevar las cosas a casa de Yegor, ponerme los zapatos y salir corriendo al restaurante.«Florecita, ya llegas tarde», me llegó un mensaje de texto en cuanto me subí al taxi y di la dirección.«¿Otra vez me estás siguiendo?».«Es que ya estoy aquí y tú no».






