Cameron
En cuanto estuve frente a ella, la incomodidad recorrió mi cuerpo.
—¿Me estás siguiendo? —Alzó una ceja oscura e inclinó la cabeza.
—¿Qué? ¡Claro que no! Ni siquiera sabía que estarían aquí, tu familia es socia del club náutico, hasta donde sabía. —Me enfurecí ante el reproche. —¡Que idiota! —Me di un golpe en la cabeza. —Que tonto de mi parte, olvidé que ahora se codeaban directamente con la gente más poderosa de Santa Mónica. —Mostré los dientes en un intento por sonreír.
—Entonces…¿Q