Tessa
Mi trabajo no estaba resultando en lo absoluto fácil y comenzaba a considerar cobrarle a Cameron por horas.
A pesar de que el señor Dankworth me resultaba de lo más encantador. Era extraño porque mi esposo, no paró de advertirme lo difícil que era, el mal genio que se cargaba y lo tosco que me iba a resultar. Sin embargo, no me parecía nada de eso, todo lo contrario, me trataba con un afecto paternal que me parecía muy dulce.
El problema definitivamente no era él, sino las miradas feroce