Tessa
Marcus, nos estaba esperando y abrió la puerta en cuanto nos acercamos a ella. Asomó la cabeza y entornó los ojos en busca de algún movimiento extraño, y solo cuando estuvo seguro de que no nos seguían cerró la entrada, colocándole el seguro.
La puerta, crujió a nuestra espalada y con una sola mirada, vimos que el departamento, era mucho más grande de lo que parecía por fuera. Dentro se encontraban al menos media docena de personas trabajando.
El periodista borroso de las fotos oscuras qu