Cameron
Me detuve justo al final del pasillo, frente al altar donde diríamos nuestros votos, mientras el ministro preparaba todo para la ceremonia. Junto a mí, se hallaba mi padre, que había tomado a posta el papel de padrino, aunque en realidad solo se aseguraba de que no cometiese ninguna tontería, como escapar en cuanto viese a mi futura esposa caminando hacia nosotros.
Dos bloques de sillas blancas para más de doscientos invitados enmarcaban el largo camino que recorrería la novia en so