Cameron
Tomé el anillo entre mis dedos acariciando con premura la inscripción grabada sobre el oro: «Siempre tendremos un lugar bajo las estrellas».
Una vez más y me juré que sería la última.
Hacía exactamente tres años, un mensajero apareció a las puertas de la compañía, diciendo que llevaba un paquete que solo le entregaría en persona a Cameron Hamilton.
Al abrir el pequeño paquete, y ver los dos anillos que le regalé a Tessa, creí que se trataba de una señal que ren