Cuando salimos de mi trabajo fuimos directo al centro comercial le compré ropa elegante de mi gusto y llegamos directo a mi apartamento.
Teníamos tiempo de sobras (o eso pensaba) para hacer lo que me gusta: Molestar a Tenzin. Mis padres llegarían a las ocho y apenas eran las 4 de la tarde. Tome una ducha, Tenzin también, pero nos quedamos en ropas cómodas mientras preparamos la cena.
—Oye... —dije, mirándolo de reojo mientras el pollo estaba en el horno y sacaba la pasta para que no se volviera