LYON
Llegue a la mansión y apenas entre Yuslevi no bajo a recibirme. Eso se me hizo extraño, ella siempre bajaba cuando me escuchaba llegar, en cambio la que estaba ahí era mi madre.
—Hijo —me recibió con una sonrisa. —Al fin llegas.
—¿Y Yusle? ¿Se la pasaron bien? —pregunté.
—Esa se la ha pasado todo el día fuera. Solo nos vimos en la mañana para el desayuno y fue un completo desastre, se fue dejándome sola sin ningún tipo de educación.
—¿Ella hizo eso?
— No sé cómo la toleras, no, ni siqui