YUSLEVI
¿Cómo podría describir convivir con mi suegra? ¡Pues era un martirio! La mujer hacia el esfuerzo (aunque era mínimo) por nada del mundo coincidíamos en algo. La muy maldita me llevaba la contraria a propósito en absolutamente todo. Como cuando pedí helado de chocolate y la muy muerganea logró hacer que cambiaran mi pedido a sabor menta.
“No sí, debe ser que cuando voy a comprar helado quiero saborear pastal dental fría”.
Me sorprende no odiarla, porque llegaba a ser entretenido pelear