Entré al departamento con una cara de culo que no me la quitaba nadie, Narelys y Alex no se extrañaron por verme de esa manera, ahora esa era mi expresión de todos los días que llegaba de trabajar, empezaba a odiar mi trabajo. No, más bien empezaba a odiar al señor Zimmerman.
—Con verte la cara está más que claro que te fue pésimo en el trabajo y que tu jefe....
—¡A ese desgraciado ni me lo nombres! —tire mi cartera al piso y me tire como morsa sobre el sofá. Las dos se me acercaron más que i