CAPÍTULO 38. SOMBRAS DE UNA NOCHE
Isabella no pudo permanecer en la oficina, por lo que salió de la empresa y tomó un taxi, para dirigirse a su departamente, aquella escena, le provocó una fuerte jaqueca y deseaba recostarse.
Al llegar a su piso se dirigió a la cocina tomó un vaso con agua y bebió junto con un par de analgésicos para calmar el dolor. Aún no podía creer que una mujer distinguida, refinada como lo era Maritza se rebajara y rogara amor.
Eso la hizo darse cuenta que no importa el estatus social, ricas, pobres, en