Ysabelle lo miró preocupada, tomó su celular y llamó a Alessia para avisarle que viniera urgente a su casa. Alessia no lo pensó dos veces; al llegar, encontró a Christopher acostado en la cama muy pálido, lo revisó y le colocó una inyección intravenosa, le tomó la presión.
—Parece que una comida le cayó muy mal —comentó Alessia.
—No comí nada —comentó Christopher extrañado—. Sería —dijo recordando que se había comido una hamburguesa—. Fue la hamburguesa.
—Si sigue yendo al daño y el vómito, no