En la casa Milano Salvatore.
Ysabelle consiguiendo la linterna.
—Aquí está —dijo colocando la linterna para mirar su celular—. Malas noticias: no hay señal.
—Dios mío —soltó Roberta desesperada.
—Tranquilízate, por favor —le pidió Alessia.
—¿Cómo quieres que me tranquilice? Si mi bebé nace sin luz, sin atención médica y sin su padre al lado —le respondió su amiga.
—Alessia ayuda a Roberta a subir las escaleras. Esta tormenta no se detiene y, para completar, es imposible salir así a la calle si