Arnaldo la llevó hasta el restaurante; al llegar, sus progenitores seguían hablando mal de Lucia.
Arnaldo estaba furioso.
—¿Qué le dijeron a Lucía?
—Solo está contigo por tu dinero —respondió ella con seriedad.
—Es la verdad —afirmó su padre.
—Lucía sería incapaz de algo así —aclaró Arnaldo furioso.
—Arnaldo, tranquilízate —le pidió Lucia.
—No, Lucia, tú eres una mujer maravillosa, jamás dejaría que te comparen con Claudia, ella es una mala mujer —dijo Arnaldo defendiéndola.
—¿Es verdad que ere