Yakimov estuvo, entonces, vigilando día y noche el edificio de "El Fisgón", muy atento, siempre perspicaz, ayudado de binoculares, tomando debida nota de los desplazamientos de los vigilantes, de los otros periodistas, del personal administrativo del diario, para cumplir con acierto la misión que le encomendó la cofradía de matar a Waldo. Y reparó que los periodistas salían siempre en grupos hacia el estacionamiento del local periodístico, en el patio que estaba frente a la cornisa donde é