La faena romántica en la cama con Waldo fue con mucha furia y vehemencia como yo lo había previsto desde un comienzo. Es lo que quería, además, estar desenfrenada y enloquecida en los brazos de mi amante, estallando en toda mi feminidad, igual a un volcán en plena erupción. Salvar a esas personas del incendio, arriesgando mi vida, exponiéndome frente a los otros colegas, los bomberos y a los policías, me hizo más febril y afanosa que nunca, desatando mi máxima sensualidad. Los dos, en realid