Pensé en llamar a Alessia, también a Garret, incluso a Hill. No sabía qué hacer, en realidad. Las horas caminaban con pies de plomo, los minutos se hacían eternos, mi corazón no dejaba de retumbar en el pecho, igual a un redoble intenso que se mezclaba con los rayos y relámpagos que estallaban cada instante dentro den mi cabeza.
¿Qué podría pasar si Waldo se convertía en lobo frente a mí? Él se sentiría descubierto y seguramente me atacaría y me haría trizas como a los otros sujetos que hab