Alessia me llamó de madrugada. Mi amiga ya se le había hecho costumbre importunar siempre mi sueño. -Es la mejor hora en que puedo hablar contigo-, me dijo divertida, después que me alzó de la cama. Yo soñaba con Waldo, estaba encantada con él, nos prodigábamos muchos besos y caricias y de pronto, en lo mejor en que estábamos en mi suelo, ¡plop! sonó mi móvil por la llamada de Alessia, interrumpiendo todo.
-¿Qué ocurre?-, suspiré, estirando mis brazos, abanicando mis ojitos y bostezando ig