Hill me llamó a mi casa. Yo dormía apaciblemente porque era ya casi la medianoche. -¡¡¡Lucescu, ándate de inmediato a la joyería "El Fulgor", hay una toma de rehenes!!! ¡¡¡Levan casi tres horas allí!!!-, me gritó, haciendo estallar mis tímpanos.
-Estoy durmiendo, jefe-, le dije, sin embargo. Yo estaba a buen recaudo bajo mis edredones y en pijama, cómodamente instalada en mis almohadas.
-Alessia no responde y no tengo ningún redactor cerca. Tú estás a dos cuadras de la joyería. Lleva tu