En efecto, en las imágenes de las cámaras de vigilancia se veía al tal Kolev saliendo de la armería, portando un gran rifle, muy satisfecho igual como si hubiera descubierto el eslabón perdido. -En el internet y las redes sociales afirman que Kolev es un cazador de hombres lobo-, me advirtió Harrison con énfasis.
Tuve que rendirme. -Solo prométeme que no le harás daño a los lobos, es lo que más me interesa, ahora-, le insistí no una sino varias veces. Ella aceptó la condición y quedamos,