Fernanda ha salido temprano del trabajo para acompañar a Lina a su terapia, y yo estoy en el estacionamiento de la empresa camino a mi auto. Ella no sabe aún del caso que armo contra Mario, y sí que me ha costado escondérselo.
No he visitado tanto a Lima como quisiera, ni he podido darle el tiempo necesario para buscar a su agresor, pero cuando todo esto termine, cuando Mario esté en la cárcel, podré encontrar al bastardo que se atrevió a golpearla, y después de eso... Permanecer con Fernanda