En ese momento, una llamada interrumpió mis pensamientos. Para mi sorpresa, era el doctor que había visto a mi papá en Suiza.
- Hola, doctora Johnson, dijo el doctor con voz apremiante. Necesito hablar contigo urgentemente. Estoy en la ciudad, ¿podemos vernos en un lugar seguro?
- Sí, claro, respondí, sintiendo una inquietud creciente. Te pasaré la dirección de mi casa. Nos vemos en una hora.
Colgué el teléfono y mi preocupación aumentó. Justo en ese momento, David entró en mi oficina.
- ¿Todo