SARAH
Emily me llevó por el pasillo de la casa, hasta llegar a una habitación con puertas de madera tallada. Al abrirlas, me quedé sin palabras. La habitación estaba iluminada por la suave luz de un candelabro, y en el centro, sobre un maniquí, estaba el vestido de encaje estilo sirena que me había probado una semana atrás. Era un sueño hecho realidad.
Me voltee hacia mi mejor amiga, mis ojos se llenaron de lágrimas de emoción.
- Amiga, ¿es este el vestido que vimos en la tienda? ¿Es realmente