La ceremonia había terminado y los invitados se reunían en el gran jardín para la recepción. El lugar brillaba bajo las luces colgantes que titilaban como estrellas, mientras las flores blancas y lilas adornaban cada rincón, envolviendo el ambiente en una atmósfera mágica. Sarah y yo entramos de la mano, recibidos por aplausos y sonrisas de nuestros seres queridos. Mi corazón latía rápidamente, no solo por la emoción de estar casado con la mujer de mi vida, sino también por la noticia de que pr