Clara estaba decidida. Había pasado días pensando en cómo podía tomar el control de la situación entre Isabela y Diego. Sabía que, si quería a Diego, tenía que actuar rápido y con astucia. La idea de que su hermana pudiera escapar y ser rescatada por alguien más la llenaba de rabia. No podía permitir que eso sucediera.
Esa mañana, Clara se dirigió a la oficina de Diego. Sabía que él estaba allí, trabajando en sus proyectos, y que su mente estaba ocupada en otras cosas. Cuando entró en la oficin